Habitaciones

Nuestras seis habitaciones, todas con techo abovedado y terraza al mar, han conservado, por deseo de Umberto y Virginia, los nombres de las actividades que se desarrollaban antiguamente en su interior:

1. La Panetteria (La Panadería), en la que la familia trabajadora preparaba, en el típico horno de leña, el crujiente y perfumado pan para todos los habitantes de Furore y Amalfi;

2. Il Telaio (El Telar), al que con paciencia y pericia se dedicaban las 8 mujeres de Casa Cavaliere y de donde salían piezas de apreciada factura;

3. Il Tornio (El Torno), donde se trabajaban maderas, cuernos de cabra y buey, obteniéndose objetos de altísima calidad.

Il Mulino (El Molino), de aquí obtenían refinadísimo aceite de las aceitunas de sus terrenos, las mejores harinas de grano cultivado en sus campos, todo ello con la ayuda de un asno que hacía girar la mola.
La Tabbaccheria (El Estanco), donde uno de los hijos se dedicaba a la venta de cigarrillos y muchos otros productos.
O Sergent (El Sargento), era la habitación del hijo mayor, que enrolado en la Guardia de Finanzas se había convertido en la joya de la familia, y el padre había reservado para él la mejor habitación.
Todas las habitaciones, que no han perdido la sobriedad de un tiempo, han sido dotadas de teléfono, nevera, secador de pelo, caja fuerte, aire acondicionado, decoradas con gusto y enriquecidas sabiamente de magníficas cerámicas vidriadas y de lámparas de hierro forjado. Cada una disfruta de una envidiable situación. Desde los balcones, de hecho, es posible tocar con la mano el azul cristalino de uno de los mares más bellos del mundo y perderse en un horizonte indefinido que reconstituye al cuerpo y al alma.